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Isoflavonas: un potente antioxidante presente en la soya y asombrosos beneficios para la salud

Por el Dr. Eric Madrid

En este artículo:


Lasisoflavonas  son compuestos orgánicos (que contienen carbón) que están relacionados con los flavonoides, una clase de antioxidantes potente. Las principales fuentes alimenticias de isoflavonas son las  legumbres, especialmente el frijol de soya y los productos que contienen soya. Además de ser un tipo de fitoestrógeno (una planta que posee propiedades hormonales parecidas al estrógeno), las isoflavonas también son antioxidantes potentes, y se ha demostrado que poseen propiedades antiinflamatorias y antibacterianas. Los científicos creen que también podrían tener un papel en la prevención de diversas enfermedades crónicas, entre estas, enfermedades del corazón y el deterioro cognitivo.  

Las isoflavonas podrían aportar actividad proestrógeno o antiestrógeno, dependiendo de la actividad estrógena existente. Estudios  han demostrado que las mujeres menopáusicas que consumen altas cantidades de  productos con soya e isoflavonas de soya experimentan menos sofocos y presentan una mejor calidad de vida. También experimentan una mejor salud ósea, lo cual puede ayudar a prevenir la osteoporosis y, a la larga, las fracturas de huesos. Además, las dietas ricas en alimentos a base de legumbres y soya podrían ayudar a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades mamarias crónicas. 

Las legumbres son la fuente de isoflavonas más común. Entre estas se encuentran: 

Se cree que las isoflavonas poseen propiedades que promueven la buena salud y actúan de manera positiva en los siguientes problemas de salud.

Las isoflavonas y la salud ósea

A medida que envejecemos, se va reduciendo nuestra densidad ósea. Aunque la mujer se ve más afectada que el hombre, ambos corren riesgo de contraer osteoporosis, enfermedad que afecta a unas 200 millones de personas en el mundo aproximadamente. Antes de que la osteoporosis se desarrolle, se experimenta una afección llamada osteopenia, que adelgaza los huesos más de lo normal. Una vez que la osteoporosis se instala, los huesos se vuelven aún más delgados y más frágiles. Las isoflavonas de la soya podrían brindar protección. 

Un estudio de evaluación sistemático de la mujer en la menopausia halló que aquellas que consumían isoflavonas aumentaron la densidad de sus huesos un 54 % y disminuyeron la reabsorción ósea en un 23 % en comparación con las mujeres que no consumían suplementos con isoflavonas. 

Un estudio de 2017 evaluó la salud ósea de 200 mujeres con menopausia. Después de seis meses, los investigadores concluyeron que las isoflavonas de soya tenían un efecto beneficioso en la salud ósea, un efecto similar a algunos medicamentos con receta. Sin embargo, se vio un aumento en la TSH (hormona que estimula la tiroides), lo cual es un resultado no deseable. Afortunadamente, se puede realizar un sencillo análisis de sangre para asegurarse de que la tiroides de la persona no disminuya su actividad.  

Por el contrario, un estudio de 2015 en mujeres sobrevivientes al cáncer de mama halló que la ingesta de más de 62 gramos de isoflavonas de soya por día se asociaba con una menor densidad ósea en los antebrazos de las mujeres, que es una zona donde se puede medir fácilmente la densidad ósea. Sin embargo, este estudio fue la excepción.

Por último, un estudio de 2017 publicado en American Journal of Clinical Nutrition evaluó las isoflavonas y los probióticos del extracto de trébol rojo. La combinación, al ser comparada con el placebo, dio como resultado una reducción de la pérdida ósea a lo largo de un año.

Si usted toma medicamentos recetados para tratar los huesos delgados, no los suspenda sin consultar primero a su médico.  Las isoflavonas podrían brindar beneficios adicionales. 

Las isoflavonas y las enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en Estados Unidos, Europa y Asia. Desafortunadamente, a medida que más países adopten el estilo de vida occidental en lugar de sus dietas ancestrales más sanas, las enfermedades cardíacas y la muerte prematura por ataque cardíaco seguirán aumentando.  

En Estados Unidos solamente, la muerte a causa de enfermedades cardíacas y vasculares afecta innecesariamente a casi un millón de personas todos los años. En el mundo, esta cantidad de muertes por enfermedad cardíaca se multiplica por diez. La presión sanguínea alta es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardíaca; más de mil millones de los 7.6 mil millones de personas tienen presión sanguínea alta. El uso de tabaco, la falta de actividad y la dieta deficiente también aumentan el riesgo de manera significativa.  

Un estudio de 2018 evaluó el efecto de las isoflavonas de la soya en el riesgo de enfermedad cardíaca en la mujer menopáusica. Se les suministró a doscientas mujeres al azar 15 gramos de proteína de soya (los cuales contenían 66 mg de isoflavonas) frente a 15 gramos de soya sin isoflavonas. Las mujeres del estudio recibieron el suplemento en forma de barra alimenticia que comieron entre comidas. El estudio duró seis meses.  

Tras este periodo, hubo una reducción importante de la presión sanguínea y demás parámetros metabólicos (menor glucosa, insulina y resistencia a la insulina). Los investigadores predijeron una reducción del  27 por ciento en el riesgo de enfermedad coronaria a 10 años, un 37 por ciento de reducción en el riesgo de ataque al corazón, y una reducción en general del 24 por ciento en enfermedades cardiovasculares. Además, estimaron que probablemente causaría una reducción de la muerte por enfermedad cardiovascular en un 24 por ciento.  

Isoflavonas, metabolismo, peso corporal y azúcar

La obesidad se está convirtiendo rápidamente en un problema de salud mundial. Junto con esta llega un mayor riesgo de diabetes y, como resultado, muchos otros problemas de salud, entre estos, enfermedades cardíacas y renales. La dieta y el ejercicio son importantes, y las isoflavonas de soya podrían ser beneficiosas.

Un estudio de metaanálisis en nutrición de 2013  evaluó a mujeres posmenopáusicas y el efecto de la suplementación con isoflavonas de soya. La investigación demostró, “la suplementación con isoflavona de soya podría ser beneficiosa para la reducción del peso corporal, y para el control de la glucosa y la insulina en el plasma”.  Un estudio de 2016 demostró que las isoflavonas, específicamente la genisteína, podrían ayudar a reducir los niveles de glucosa e insulina en ayunas. 

Aunque estos estudios muestran beneficios, tomar decisiones inteligentes en cuanto a dieta y estilo de vida es crucial para la salud en general.

Las isoflavonas y los síntomas de la menopausia

Las mujeres que atraviesan el periodo de la vida de la premenopausia y la menopausia comúnmente experimentan sofocos. A menudo incómodos, estos ataques de calor repentinos son causados por fluctuaciones o cambios rápidos en los niveles de estrógeno. Afortunadamente, esto no afecta a todas las mujeres. Las que se ven afectadas podrían experimentar síntomas que duran solo unos años, mientras que otras podrían tener síntomas que perduran por más de una década.  

La preocupación por los efectos secundarios de los medicamentos de reemplazo hormonal ha llevado a muchas mujeres a considerar alternativas más naturales para mejorar los síntomas de la menopausia. Las isoflavonas de soya son una de esas alternativas. 

Un estudio de 2013 sobre las isoflavonas, realizado por Cochrane Review analizó 43 pruebas controladas al azar, lo cual incluyó a un total de 4364 participantes. Los investigadores sintieron que un fuerte efecto placebo estuvo presente. En general, concluyeron que no hubo evidencia certera con respecto a los beneficios de las isoflavonas. Sin embargo, los investigadores comentaron que cuatro pruebas que no fueron incluidas (y que registraban la ingesta de 30 gramos o más de genisteína por parte de los pacientes) mostraban los beneficios de la isoflavona en la prevención de los sofocos. Por lo tanto, si usted está consumiendo un suplemento con isoflavona de soya para los síntomas de sofoco y sudoración nocturna, considere verificar que contenga genisteína. Este ingrediente debe figurar en la etiqueta.  

En un metaanálisis y un estudio de evaluación sistemático de 2015 se analizaron 15 pruebas controladas al azar que incluyeron a mujeres de 49 a 58 años de edad. Según los hallazgos, los investigadores concluyeron: “Al parecer, los fitoestrógenos reducen la frecuencia de los sofocos en la mujer con menopausia, sin efectos colaterales graves”. 

Un estudio de 2015 comparó las isoflavonas de la soya con el estradiol, un medicamento de prescripción recetado por los médicos con frecuencia. Los resultados demostraron que las isoflavonas necesitaron más tiempo para ser efectivas en el control de los síntomas de la menopausia. Específicamente, a las 13 semanas, las isoflavonas alcanzaron la mitad de su efectividad total y requirieron 48 semanas para alcanzar el 80 por ciento de su efectividad. Por otro lado, el estrógeno recetado requirió tres semanas para ser efectivo. Consulte con un médico cuál es la mejor opción para cada necesidad en particular. 

Una reseña publicada en Journal of the American Medical Association (JAMA) analizó 62 estudios que incluyeron a 6653 mujeres. Se halló que el uso de fitoestrógenos que incluían isoflavonas estuvo asociado con una disminución de la cantidad de sofocos y menor sequedad vaginal, ambos síntomas comunes de la menopausia. Sin embargo, no hubo diferencia en las sudoraciones nocturnas. Se recomendaron estudios adicionales.

Por último, una prueba controlada al azar, doble ciego halló que la combinación de isoflavonas (>34 gramos/día) y probióticos de trébol rojo fue más efectiva que el placebo solamente en la reducción de los síntomas de sofoco en este estudio de 12 semanas. 

Las isoflavonas y la salud cerebral

A medida que la población envejece, el deterioro cognitivo, la demencia y otras enfermedades neurodegenerativas se vuelven cada vez más comunes en el mundo. Mientras los investigadores estudian las maneras de prevenir y tratar estas afecciones, muchas personas consumen con frecuencia suplementos con vitaminas B cúrcuma para ayudar a optimizar la salud cerebral.  Las isoflavonas también podrían ser beneficiosas para el bienestar cerebral.  

Un estudio de 2017 que analizó 15 estudios sobre las isoflavonas concluyó que las isoflavonas de soya “mejoraron los dominios de la memoria y las funciones ejecutivas de los adultos mayores cognitivamente normales, en su mayoría con efectos moderados".  Además, un estudio de 2018 también sugiere que las isoflavonas podrían ser beneficiosas para quienes padecen la enfermedad de Alzheimer, la causa de demencia más común. 

Cabe destacar que el consumo de una dieta baja en azúcares y rica en frutos secos y semillas, la práctica de ejercicio regular y la elusión del tabaco también son importantes para asegurar una salud cerebral óptima.  

Las isoflavonas y la salud mamaria

Algunos estudios han demostrado que las sociedades y las culturas con un mayor consumo de isoflavonas de soya corren menos riesgo de desarrollar enfermedades mamarias crónicas. Actualmente, se están realizando más estudios para evaluar aún más esta relación. Otros estudios hallaron que la genisteína, presente en las isoflavonas de la soya, son un potente inhibidor de las rutas que conducen a afecciones mamarias crónicas.  

Nota: Nunca se deben ignorar los consejos del médico en relación al tratamiento de las enfermedades crónicas. Esta información se presenta con fines puramente educativos. 

Las isoflavonas y la salud del colon y el estómago 

En el mundo, una de cada 20 personas corre riesgo de desarrollar cáncer de colon, el tercer cáncer más común del mundo. Una dieta alta en fibras de origen vegetal constituye una medida útil para prevenir las complicaciones del colon junto con un estudio de colon de rutina utilizando la colonoscopía después de los 50 años. Algunas personas podrían necesitar realizarse estudios antes. 

Un estudio de 2008 demostró que no existen beneficios de protección contra el cáncer de colon en las personas que consumen altas cantidades de isoflavonas de soya, sopa de mijo y alimentos a base de soya. Sin embargo, un estudio de 2010 demostró que las mujeres que consumieron un alto nivel de soya en su dieta tuvieron una reducción en el riesgo de cáncer de colon del 21 por ciento. Este estudio no mostró ninguna reducción en los hombres.  

Por último, un estudio de 2016 publicado en European Journal of Nutrition mostró que una mayor ingesta de alimentos ricos en soya se asoció con una pequeña reducción del riesgo de cáncer de estómago (gástrico). No existe evidencia de que las isoflavonas de soya sean útiles en personas ya diagnosticadas con cáncer de colon o estómago. Nuevamente, esta información tiene fines meramente educativos y no constituye una recomendación de tratamiento.  

Las isoflavonas y la salud de la próstata 

Los síntomas de una próstata agrandada afectan al 25 por ciento de los hombres entre los 40 y 50 años, y hasta a un 80 por ciento de los hombres mayores de 70 años. Entre los síntomas se encuentran la frecuencia o la urgencia de la micción, la dificultad para iniciar la micción y el goteo. Los caucásicos son quienes corren el mayor riesgo, mientras que los asiáticos corren el menor riego.  

Llevar una dieta rica en frutas y verduras pero baja en azúcares y carbohidratos simples ayuda a mantener la salud de la próstata. El sobrepeso y la obesidad también aumentan el riesgo de agrandamiento de la próstata. 

Se cree que las isoflavonas bloquean el efecto de la testosterona de promover el crecimiento en la próstata. 

Un estudio de 2019 en roedores demostró que las isoflavonas inhiben el agrandamiento de la próstata. Además, un estudio de 2012 concluyó: “Este estudio piloto de control al azar demostró solo una leve superioridad de las isoflavonas sobre el placebo a lo largo de 12 meses con efectos beneficiosos de algún modo sorprendentes en ambos grupos.”

Por último, un estudio de 2014 publicado en Evidence Based Complementary and Alternative Medicine demostró que la isoflavona de soya seoritae podía ayudar a reducir el tamaño de la próstata y podría ser beneficiosa en las personas con agrandamiento de la próstata benigno.  

Personalmente, también he visto a muchos pacientes beneficiarse con los medicamentos recetados para tratar el agrandamiento de la próstata. En general, los medicamentos son bien tolerados y presentan pocos efectos colaterales. Sin embargo, se han tenido en cuenta las  isoflavonas para quienes desean evitar los medicamentos. 

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